miércoles, 25 de febrero de 2009

Cuando amor y odio se confunden

Ya descubrimos hace meses que del amor al odio hay ocho pasos, ahora intentamos demostrar lo fácil que es confundirlos.

Y lo hacemos con dos grandes trabajos de Juan Pablo de Gregorio. El primero es en realidad un (ingenioso) ambigrama (¿puedes leer el odio dentro del AMO?)


El segundo diseño es quizá, más original. La palabra odio, vista de lejos o difuminada, se lee como AMO.


¿Se te ocurren otras pruebas de esta evidente confusión de sentimientos?

Actualización 26 de febrero: Tomás nos envía este pares o nones, digo nones o pares, digo...

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