jueves, 16 de junio de 2011

En recuerdo de Jaime Poniachik

No tuvimos la ocasión de conocer o contactar con Jaime Poniachik, pero son muchos los acertijos suyos publicados en este blog.

Nos hacemos eco de las entradas de blogs que han tenido también un recuerdo para su fallecimiento, como Juegos de Ingenio, Gaussianos, Juegos Microsiervos o Cambalache 3,14.

Nosotros nos enteramos de la noticia cuando la publicó Rodolfo Kurchan y al poco supimos que Markelo comenzaba a subir números de La revista del Snark, que el propio Poniachik creó y publicó entre 1976 y 1978.

A su vez Jeremías nos recomendaba una entrada del blog Breves no tan breves donde se incluía este cuento de aire cortazariano (del que el propio Julio Cortázar llegó a tener constancia) y su curiosa historia.

Ése era un dado egocéntrico. Cayera como cayera, siempre caía de cara, y con la misma sonrisa entonaba: soy yo, soy yo. Le hacíamos las mil y una al pobre dado: lo lanzábamos desde el balcón, adentro del plato de sopa, o justo antes de que se sentara tía Albertina (105 kilos), lo poníamos sobre el banco. Los insultos de tía no nos incumbían, se los cargábamos al dado. Pero igual, volvíamos a arrojarlo y zácate, caía de cara y dale cantar: soy yo, soy yo, soy yo.

Una vez al Beto se le ocurrió limarle las aristas. Estuvimos como dos días sin parar hasta que quedó hecho una bolita. Vamos a ver si ahora cantás, dijo el Beto, y lo lanzó sobre las baldosas del patio. Apenas tocó el suelo, el dado empezó a decir: puta que te parió, puta que te parió. Y continuó rodando sin parar y meta cantar: puta que te parió, puta que te parió, puta que te parió...